Impacientes estábamos todos cuando el papá de Claudia tras explicar su cartel nos dijo que tendriamos una función importante en la actividad y debíamos ser muy cautelosos. ¡Plantamos perejil! La cantidad exacta de tierra en un vaso de yogurt, unas semillas y mucho amor. Tras unos días comenzaron a salir los brotes y luego nos la llevamos a casa.
De buena palabra sabemos que los perejil están ahora muy grandes y hermosos en casa.
Gracias a la familia Carretero-Bernal por su participación y dejarnos ser jardineros por un día.
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